lunes, 1 de octubre de 2012

Rápida mirada a los temas más importantes del fin de semana...


Por cadena nacional de radio y TV el Presidente Sebastián 
Piñera dio a conocer  Proyecto de Ley de Presupuesto 2013, 
que tiene un claro énfasis en ‘’educación, seguridad 
ciudadana, salud, pobreza y protección social, innovación y
 emprendimiento y mayor autonomía para nuestras Regiones
 y Comunas”.






El Presidente dio a conocer Proyecto de Presupuesto 2013.
Por considerar que es el tema más importante de este fin de año, inclusive por sobre las elecciones Municipales, reproducimos inextenso la intervención de anoche del Presidente Sebastián Piñera, por Cadena Nacional de Radio y Televisión, dando a conocer el Proyecto de Ley de Presupuesto para el año 2013:



Chilenas y chilenos:



Hoy presentamos al Congreso el Presupuesto de la Nación para el año 2013, en que se fijan las prioridades y se asignan los recursos para la acción del Estado.



Hace dos años y medio asumimos el Gobierno de Chile con una gran misión: que Chile avance con todos hacia una sociedad de verdaderas seguridades, oportunidades y valores.



Es verdad, hemos debido enfrentar grandes dificultades, como el enorme esfuerzo de reconstrucción luego del devastador terremoto y maremoto del 2010, como la mayor crisis económica mundial de los últimos 80 años, que comenzó el 2008 y aún no termina, o como el alto déficit que heredamos en nuestras cuentas fiscales.



Pero gracias al aporte y esfuerzo de todos los chilenos, hemos recuperado nuestra capacidad de crecer en torno al 6%, de crear más de 630 mil nuevo empleos,  aumentar los salarios, reducir el desempleo, fortalecer la inversión y, muy importante, mantener baja y controlada la inflación.



También hemos podido reducir la pobreza y las desigualdades y cumplido nuestro compromiso de implementar el Ingreso Ético Familiar, extender de 3 a 6 meses el posnatal, eliminar el descuento del 7% de salud a los pensionados, terminar con las listas de espera Auge y extender a todos los jubilados de FONASA el derecho a la libre elección en salud.



Pero a pesar de estos avances, sabemos que todavía muchos chilenos no lo están pasando bien, que quedan muchos problemas por resolver y necesidades por satisfacer.



Y a eso apunta el corazón de este Presupuesto, cuyas prioridades son las de ustedes, y muy especialmente la de los sectores más vulnerables y de clase media.  Estas prioridades son educación, seguridad ciudadana, salud, pobreza y protección social, innovación y emprendimiento y mayor autonomía para nuestras Regiones y Comunas.



Sabemos que una educación de calidad abre las puertas a un  mundo de oportunidades, pero también que su carencia puede condenar a una vida de frustraciones.  Por eso el Presupuesto de Educación para el año 2013 se incrementa en 1.200 millones de dólares, incorpora el 100% de los recursos generados por la Reforma Tributaria, crece en un 9,4% real y alcanza a 12.800 millones de dólares, la mayor inversión en educación de nuestra historia.



Su objetivo es simple, garantizar a todos nuestros niños y jóvenes una educación de calidad, para que puedan desarrollarse en plenitud en esta sociedad del conocimiento y la información.



Pero sabemos que una educación de calidad tiene que empezar al nivel de salas cuna, jardines infantiles, kinder y prekinder, para corregir desde muy temprano las desigualdades de origen, y desde muy temprano nivelar la cancha.



Por eso, el Presupuesto 2013 aumenta sustancialmente la calidad y cobertura de las salas cuna y jardines infantiles, aumenta en 20% la subvención preescolar y garantiza a todos los niños vulnerables y de clase media, una educación preescolar gratuita y de calidad.



En materia de educación escolar, extenderemos la subvención preferencial desde la educación básica a la educación media y desde los sectores más vulnerables a la clase media, pasando de 700 mil a 1 millón 700 mil jóvenes beneficiados, y pondremos en marcha el Crédito Tributario para la Educación, que reducirá en hasta 100 mil pesos por niño los impuestos que pagan las 600 mil familias de clase media que con mucha visión y esfuerzo contribuyen con sus propios recursos a mejorar la calidad de la educación de sus hijos.



En el campo de la Educación Superior, casi triplicaremos el número de becas, pasando de 118 mil el año 2009, a 314 mil el 2013, de forma de garantizar becas a todos los jóvenes con mérito pertenecientes al 60% de hogares más vulnerables.



Y adicionalmente, implementaremos el nuevo Crédito con Aval del Estado, que reduce de 5,6 a 2% la tasa de interés y establece como pago máximo un 10% de los ingresos del futuro profesional, lo que significará una reducción cercana al 40% de las cuotas a pagar, y favorecerá a más de 350 mil jóvenes.



De esta forma estamos cumpliendo un doble compromiso: que ningún joven con mérito se quede fuera de la educación superior por falta de recursos y que ninguna familia vea transformado el sueño de un hijo profesional en una pesadilla, por la pesada mochila que ello significa.



Finalmente, se pondrá en marcha la reprogramación de las deudas morosas del crédito solidario, lo que permitirá a más de 110 mil jóvenes salir de DICOM y tener una segunda oportunidad en su vida profesional.



Esta Reforma Educacional se basa en 4 grandes principios: educación de calidad para todos, fortalecimiento de la educación pública, libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos y creación de una verdadera sociedad docente.



La lucha contra la delincuencia y el narcotráfico constituye también una sentida prioridad de los chilenos y también de este Gobierno. Por eso el Presupuesto 2013 permitirá fortalecer esta tarea a través de la incorporación de 2 mil nuevos Carabineros y 200 nuevos oficiales de la Policía de Investigaciones, lo que permitirá cumplir nuestro compromiso de 10 mil nuevos Carabineros en las calles de Chile, protegiendo a los chilenos.  También avanzaremos con la ampliación del Plan Cuadrante, que llegará a 150 Comunas a nivel nacional; en el fortalecimiento de los programas Barrio en Paz Residencial y Comercial; en la puesta en marcha del nuevo SENAME; la creación de los Centros Regionales de Atención y Orientación a Víctimas y Testigos, y la implementación del brazalete electrónico.

Continuaremos implementando el Plan Frontera Norte, para impedir el ingreso de drogas, inmigrantes ilegales, contrabando o delincuentes a nuestro país por esa frontera, y fortaleceremos los programas de prevención y rehabilitación del consumo de drogas y alcohol.



Como Presidente tengo plena conciencia del temor, el dolor y la angustia que la delincuencia y el narcotráfico provocan en las familias chilenas. Sé también que al frente tenemos un enemigo poderoso y cruel, que no respeta a nadie, que no trepida ante nada para conseguir sus nefastos objetivos.



Esta lucha ha sido y seguirá siendo dura y difícil, y para hacerla con mayor eficacia y luchar mejor contra la delincuencia y el narcotráfico, necesitamos una sociedad unida y comprometida con devolverle a nuestras familias su derecho a vivir con mayores niveles de paz y seguridad. Y en esta lucha debemos comprometernos todos: el Gobierno, el Congreso, Carabineros, la Policía de Investigaciones, los Fiscales, los Jueces de Garantía, los Tribunales de Justicia, Gendarmería y, por cierto, también la ciudadanía. Al fin y al cabo, ésta es una cadena que necesita a todos sus eslabones funcionando bien, y basta que un eslabón falle para que toda la cadena se debilite.



Por eso he puesto la máxima urgencia para que el Congreso apruebe la ley que fortalece el orden público y resguarda mejor el derecho a marchar y manifestarse pacíficamente y a cara descubierta a todos nuestros compatriotas, pero simultáneamente esta ley permite una lucha más eficaz contra aquellos delincuentes, muchas veces encapuchados, que  se aprovechan de las legítimas manifestaciones, como un pretexto para agredir o incluso asesinar a Carabineros, con bombas molotov o armas de fuego, como ocurrió recientemente con el Cabo 2º Cristián Martínez, y para alterar la vida y la paz de millones de chilenos.



Quiero hoy día expresar mi más profundo apoyo y gratitud a la difícil y abnegada labor que cumple Carabineros de Chile y solidarizar con las familias de todos los carabineros que han sufrido lesiones o incluso perdido sus vidas, cumpliendo con su deber de proteger  nuestras vidas.



La salud también está en el corazón de este presupuesto.  Cuando una persona está enferma, está débil y vulnerable, y necesita más que nunca una atención de salud oportuna, digna y de calidad.



Para lograrlo, este Presupuesto fortalece la red de atención primaria y hospitalaria, completando la construcción o modernización de 56 consultorios y Centros de Salud Familiar y de 8 nuevos hospitales, incluyendo los de Talca y Puerto Montt, y los 2 primeros hospitales concesionados en Maipú y La Florida.



Adicionalmente, completaremos casi 3.000 nuevos médicos especialistas, cuyo destino prioritario serán las regiones de Chile, y mantendremos el término de las listas de espera por enfermedades Auge, seguiremos trabajando para reducir las esperas excesivas en enfermedades No Auge y permitiremos a todos nuestros pensionados de FONASA, acceder a la modalidad de libre elección.



El Presupuesto 2013 también concentra sus esfuerzos en la lucha contra la pobreza y en el fortalecimiento de la red de protección social, para avanzar hacia una sociedad con mayor justicia, con menos pobreza y con mayor igualdad de oportunidades, incorporando los recursos necesarios para financiar la plena implementación del Ingreso Ético Familiar, que favorece a más de 600 mil compatriotas que hoy día viven en la pobreza extrema; el financiamiento para mantener la eliminación del descuento del 7% de salud para nuestros pensionados, y la extensión del posnatal de 3 a 6 meses a nuestras madres, y la creación de la subvención para el cuidado de nuestros adultos mayores, el Bono Bodas de Oro para nuestros abuelos, los subsidios de vivienda para nuestra clase media, el Bono Mujer Trabajadora, y también implementaremos en plenitud el nuevo Ministerio de Desarrollo Social.



Finalmente, para que Chile siga creciendo, creando empleos y oportunidades y mejorando los salarios con fuerza y en forma sana, es fundamental aumentar la productividad, eficiencia y competitividad de nuestra economía.  Y esto requiere un fuerte impulso a la innovación, el emprendimiento, la ciencia y la tecnología, lo que también constituye una prioridad de este presupuesto, al igual que la agenda para modernizar el Estado y crear un Gobierno electrónico cercano y al servicio de la gente, y un importante plan de infraestructura, que incluye la extensión de la Carretera Austral, para unir a las Regiones del sur de Chile.



Chilenas y chilenos:

Durante poco más de dos años he tenido el honor y la responsabilidad de ejercer la Presidencia de la República. Me he entregado a esta tarea en cuerpo y alma.



Hoy el mundo vive la mayor crisis económica de los últimos 80 años.  Europa está viviendo una profunda recesión.  Estados Unidos experimenta una recuperación débil e inestable.  Los gigantes asiáticos como China e India, y también las principales economías latinoamericanas, como Brasil, México y Argentina, sufren una profunda desaceleración.



Y en medio de este mundo en crisis, la economía chilena está sana, sigue creciendo, creando empleos y oportunidades, mejorando los salarios, reduciendo la pobreza y las desigualdades con mucha fuerza y vigor.



Nada de esto es casualidad. Todo esto es fruto del esfuerzo, la siembra y el aporte de todos los chilenos y  también de políticas públicas serias, responsables y eficaces.



Sé que han sido años difíciles. Tenemos una ciudadanía que, con razón, está cada día más consciente de sus derechos y exigente de soluciones a sus problemas, pero estoy seguro que cada día más y más familias podrán cosechar los frutos de este esfuerzo y ver cómo sus vidas y las de sus hijos cambian para mejor.



Mi deber como Presidente es cuidar a nuestro país, a nuestra economía y a nuestros compatriotas; proteger nuestros logros. Es cierto que estamos avanzando, pero todavía queda mucho camino por recorrer para poder garantizar a todos nuestros compatriotas una vida con dignidad y oportunidades.



Tengo fe que en el Congreso Nacional tendremos una discusión profunda y franca, pero también con un espíritu responsable y constructivo. No debemos caer en los cantos de sirena del populismo, la irresponsabilidad o la demagogia.  Debemos seguir avanzando y no volver atrás, y estoy seguro que con diálogos y acuerdos, podremos construir el futuro de Chile sobre roca y no sobre arena.



Mi compromiso como candidato fue construir un Chile más desarrollado, sin pobreza y con oportunidades para todos. En dos palabras, un Chile que avance con todos hacia mayores grados de libertad, de justicia y de prosperidad. Ese fue mi compromiso como candidato, y hoy día les puedo asegurar que ha sido, es y seguirá siendo la única motivación como Presidente de Chile.



Buenas noches y que Dios bendiga a todos los chilenos.



COLUMNAS Y EDITORIALES RECOMENDADOS



El show de los ex Presidentes,
por Andrés Benítez.


La figura de un ex Presidente es siempre importante. Se trata de personas que le dan prestancia a la política, donde sus opiniones son escuchadas con respeto, por cuanto aportan experiencia y prudencia. Ellos saben lo difícil que es Gobernar, por lo que se espera sean una suerte de moderadores de la contingencia y guardianes del espíritu republicano que debe guiar a los países.



Bill Clinton, cuando vino a Chile, lo dejó claro. Al ser consultado por qué nunca criticaba a su sucesor, George W. Bush, señaló que su papel no era ese. Que él, si bien no compartía muchas cosas, entendía que su rol era colaborar con el entendimiento político y no con los conflictos.



Pero en Chile sucede al revés. Por ausencia o por incontinencia, los ex Presidentes, salvo Aylwin, han aportado poco o nada. Partiendo por Bachelet, que se ha convertido en un verdadero fantasma. No habla, no aparece, nadie sabe de ella, pero a la vez juega con la idea de ser candidata, mandando mensajes y recados, como lo hizo esta semana con su madre. Todo esto es una contradicción en sí misma. Chile ha vivido discusiones fundamentales en estos años, y ella ha preferido restarse. De seguro es por razones estratégicas, lo que no deja de ser cómodo, pero también sospechoso. ¿Teme acaso que sus opiniones le quiten popularidad? Si es así, no se entiende cómo pretende volver a ser Presidente, toda vez que su rol será precisamente tomar decisiones impopulares.



Por otra parte, escudarse en su cargo en la ONU para no hablar es demasiado burdo, toda vez que otros, en similar condición, como José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, no tiene problemas en opinar cuando es requerido. En suma, el silencio de Bachelet no es prudencia; es negarse a asumir el rol que le corresponde.



Lagos es lo inverso. Habla demasiado y lo suyo, en vez de contener, es provocar. Cada vez que alguien critica su Gobierno, dice que la derecha no le había dejado Gobernar, lo que es patético. Esta semana, para colmo, denunció una supuesta colusión de los bancos en el Crédito con Aval del Estado. En esto, olvidó un detalle: el crédito lo inventó él y no hizo nada cuando le correspondía. Por ello, en esta oportunidad, como en otras, le fue mal. Incluso, el Presidente de la Fech, Gabriel Boric, lo descalificó. “Que siete años después, con un oportunismo insólito, venga a acusar de colusión a los bancos me parece incoherente. A uno lo deja sin palabras”, dijo. Así las cosas, Lagos ha ido minando su prestigio hasta convertirse en un personaje muy menor en la política nacional.



Frei nunca habló demasiado, ni siquiera cuando era Presidente. Ahora, sin embargo, como Senador, se ha convertido en una suerte de censor de cualquier iniciativa que proponga el Gobierno, el que bloquea los acuerdos, justo lo contrario de lo que se espera de un ex Mandatario. Y justo al revés de lo que pedía cuando era Mandatario.



Aylwin es un caso aparte y el  único que encarna lo que se espera de un ex Presidente. Un hombre moderado, que tiene opiniones claras, pero que siempre busca el entendimiento. Que no duda en recibir a Piñera en su casa, como lo hizo esta semana, porque lo que prima en él es su espíritu republicano. Por algo es considerado uno de los mejores ex Presidentes de Chile, al igual que Clinton lo es de los Estados Unidos.



A la izquierda del PC
por Alfredo Jocelyn-Holt.

Poaicionarse más  allá del PC puede que haya tenido algún sentido durante la Guerra Fría. De ese modo, se podía ser radical sin ser comunista; el beaterío político clerical socialcristiano podía coquetear con la revolución sin aparecer en tratativas con el Diablo, mientras que los “liberals” yanquis (la “New Left”) y otros bienpensantes pasaban también piola. Al final, sin embargo, todos, comunistas o no, fueron superados.



Se produjo -cómo olvidarlo- la caída del Muro, el vuelco hacia las derechas (algunas de terror), al cinismo tecnócrata, al dios Mammón y a los fundamentalismos religiosos, étnicos y demases. Ante lo cual, izquierdistas sin remedio, gente que tiene que siempre creer en algo, se convirtieron en “progresistas”, se “exiliaron” en la teoría social y el academicismo escolástico multiculturalista. Capillas y catacumbas desde donde, chiflados de tanto discurso sobre el “discurso” y la “exclusión” (latas soberanas), llaman desesperadamente en estos días a “tomarse” la calle, las escuelas, el presupuesto, la historia, lo que sea.



Gurús máximos de este posicionamiento anti PC, versión más reciente -Michael Hardt y Toni Negri- afirman que ya no se puede creer en un “Uno Todo”, en el viejo “Pueblo”, “el Partido” o el Estado, sino que hay que apostar por los “muchos varios”, por la Multitud, esa multiformidad del mundo globalizado, producto de nuestros propios deseos, en contraposición al Imperio, también globalizado, el Poder en todas partes. Alentados, pues, por lo único real, “la voluntad de estar en contra” (“la desobediencia a la Autoridad es uno de los actos más naturales y saludables”, lo raro no es que la gente se rebele, sino que no lo haga), hay que convertirse en “nuevo bárbaro”, sin mediadores, sin el viejo PC y frenos, atacar al Imperio (el Poder en todas partes) cómo sea, dónde sea, y hacerse del “poder constituyente” para comenzar, de nuevo, desde cero.



¿Suena familiar? La misma dialéctica, el mismo maniqueísmo mesiánico, el nosotros somos la historia, suponiendo que sólo hay o puede haber izquierdas, la ortodoxa y su ala ultrista. Decía Cohn-Bendit en 1968, la “historia del Izquierdismo” es siempre la misma: Marx a la izquierda de Proudhon, Bakunin a la izquierda de Marx, Lenin a la izquierda del reformismo socialdemócrata; “como Lenin nunca dejó de repetirlo, las masas están muy a la izquierda del Partido, precisamente como el Partido a la izquierda de su Comité Central” (Trotsky, Historia de la Revolución Rusa). El Izquierdismo es lo novedoso en la historia revolucionaria desafiado por lo trasnochado. A lo que le responden los camaradas: eso es mero infantilismo revolucionario, o complejo de izquierda, ya que el PC, siendo la izquierda histórica, la auténtica, nunca se las daría de izquierdista. Posee una organización paciente y disciplinada; transa, ordena. Buen ejemplo, el PC chileno.



Que debamos recordar estos lugares comunes históricos demuestra lo empantanadas que están las izquierdas desde hace décadas. Por eso es fascinante lo que debe estar pasando por la mente de Bachelet y su entorno. No es sólo cuestión de que se sienta capaz de Gobernar Chile, también tendrá que resolver líos de su mundo político que nunca nadie ha resuelto satisfactoriamente. Yes, she can?



El baile de los que sobran,
por Joaquín García Huidobro.


Muchas cosas se pueden decir de la reciente Carta Pastoral de los Obispos. Un economista liberal dirá que su presentación de temas como la globalización requeriría, al menos, algún matiz adicional. Puede ser, pero no estaría mal que Obispos y economistas ortodoxos dialogaran de vez en cuando: a todos nos hace bien conocernos. La Iglesia no tiene un programa económico o social, sino un modelo de hombre. Su voz no es la misma de los sociólogos o economistas, pero conviene que atienda a lo que tienen que decir.



A otros les molestará el lenguaje "eclesiástico" que se emplea: ¿por qué diablos, dicen esos críticos, hay que escribir de esa manera "pastoral", correcta y un poco untuosa, que no emplearon ni san Pablo, ni san Basilio, ni el Padre Hurtado?



Pero todo esto es anécdota, y estas observaciones, más o menos fundadas, son parciales, cuando no mezquinas.



Lo relevante es que nos hallamos ante un gran esfuerzo de los Obispos para mostrarnos algunas partes más bien incómodas del Evangelio. Son las páginas que se sitúan en la perspectiva del débil, del fracasado, del que quizá no es tan inteligente, o carece de las redes necesarias para surgir en la vida.



Los Obispos nos recuerdan que no sólo existe el baile de las estrellas: también hay otra realidad, la del "baile de los que sobran", como lo llaman Los Prisioneros. Porque el juego de la vida actual acaba "con laureles y futuros" para unos, mientras que a otros los deja "pateando piedras". Los Obispos nos hablan de estas personas. Es más, nos invitan a hacer nuestro su punto de vista.



¿Quiere decir, entonces, que se han limitado a poner en clave teológica la canción de ese grupo de rock chileno? No, esto no es rock, que está muy bien. Es puro y simple Evangelio.



Además, las palabras episcopales tienen dos cosas que a Los Prisioneros les faltan. La primera es esperanza. El documento no busca dejarnos amargados, sino movernos a la acción. La segunda se llama Jesucristo:
"La fe cristiana", nos recuerdan, "no es sólo una doctrina, una sabiduría, un conjunto de normas morales. Es un encuentro real, una relación con Jesucristo. Transmitir la fe significa crear en cada lugar y en cada tiempo las condiciones para que este encuentro entre los hombres y Jesucristo se realice".



Se trata, entonces, de relacionarse con los demás, incluidos los más débiles, no con la lógica del dominio, la violencia o la explotación, sino con la lógica profundamente humana que vino a traer Jesucristo a la tierra. Es una lógica exigente, que supera por entero nuestras categorías.



No faltarán quienes quieran llevar el agua a su molino y sacar partido de este mensaje. Pero Jesucristo no es ni del PPD, ni de la UDI, ni radical. No es ni liberal, ni conservador, ni socialista. Este documento propone que cada uno se desempeñe, dentro de su propia tradición, "como lo haría Jesucristo". ¿Y quién puede, ante este modelo, considerarse aprobado? Todos quedamos al debe. Por eso, una palabra que aparece varias veces a lo largo del texto es "conversión", es decir, la disposición de hacer las cosas mejor que hasta ahora.



Lo interesante es que los Obispos parten por aplicarse a sí mismos la necesidad de esta conversión. Reconocen que han fallado, que "la Iglesia ha perdido credibilidad". Detrás de esta dolorida confesión está el escándalo por los abusos de algunos eclesiásticos, y la lenta reacción de la jerarquía: "Nuestro retraso en proponer necesarias correcciones ha generado desconcierto".



La conciencia de los propios errores, sin embargo, no los lleva a quedarse callados. No pueden hacerlo quienes transmiten algo que los supera infinitamente, unos valores de los que no son dueños, sino meros servidores. Ellos tienen que ver, por ejemplo, con la centralidad de la persona humana, con el sentido trascendente de la vida (la cultura moderna "nos ha llenado de medios y nos ha quitado los fines"), y con la necesidad de reemplazar el individualismo por la solidaridad.



En suma, se trata de recordarnos que no es justo que unos estemos en la fiesta de primera, mientras que otros quedan relegados al baile de los que sobran. ¿Qué hacer entonces? No podemos pedir que los obispos nos den la respuesta.



Debilitamiento de la estructura judicial
por Pablo Rodríguez Grez,
(Decano de la Facultad de Derecho de la U. del Desarrollo)


Los últimos acontecimientos de nuestra vida institucional acusan un evidente deterioro de la estructura Judicial. Con cierta frecuencia se dictan leyes que sustraen del conocimiento de los tribunales conflictos de muy diversa índole, con el pretexto de que se trata de cuestiones técnicas que deben analizarse por expertos en la materia. Incluso, el llamado ius puniendi de la Administración extiende peligrosamente sus tentáculos, apropiándose de decisiones de carácter estrictamente Jurídico que caen en la órbita de la competencia exclusiva de los Jueces ordinarios.



No menos significativo es el hecho de que el proyecto sobre reforma Procesal Civil, siguiendo los lineamientos del nuevo proceso penal, elimine el recurso de casación en el fondo, que determina el sello característico que da fisonomía a nuestro sistema.



Desde esta perspectiva, la reacción de la Corte Suprema, ante la crítica de una Ministro de Estado respecto de un fallo Judicial, parece proporcionada al nivel de la amenaza que se cierne sobre sus funciones específicas. Lo anterior, por cierto, no puede coartar el derecho de la funcionaria pública para comentar -no revisar- los fundamentos de una resolución Jurisdiccional, mucho menos cuando se trata de una determinación que incide en proyectos de su cartera y que compromete importantes intereses públicos presentes y futuros. Se trata, entonces, de reacciones plenamente justificadas que, si bien parecen chocar frontalmente, deben ponderarse, medirse y comprenderse atendiendo a la naturaleza y misión de cada potestad.



El problema que enfrenta el Poder Judicial es serio y demanda una cuidadosa atención de la ciudadanía. En apretada síntesis, podría describírselo como la gradual pérdida de competencia respecto de áreas que le son propias, la creación de Tribunales especiales que se avocan a cuestiones técnicas con prescindencia de sus aspectos Jurídicos, la lentitud de reformas que se arrastran desde hace décadas en el Congreso Nacional, la dependencia en el manejo de su presupuesto y, en este momento, la evidente politización de muchos Jueces que, junto con estigmatizar abiertamente la estructura Judicial, calificándola "de cuño monárquico, pre republicano y pre democrático", promueven agrupaciones de inocultables perfiles ideológicos.



La intención apunta a abolir las prerrogativas que corresponden a la Corte Suprema, a fin de hacerla perder la superintendencia directiva, correccional y económica de todos los Tribunales de la nación, como lo dispone la Constitución Política de la República. Poco puede esperarse de Jueces vinculados a un poder tan primitivo y obsoleto que no ha alcanzado, según sus detractores, los valores republicanos y democráticos que dominan el siglo XXI y que mantiene, aún, una composición monárquica.



El Poder Judicial es uno de los pilares del Estado de Derecho. No puede él estar sujeto permanentemente a embates externos de carácter político e internos que provienen de sus propios funcionarios, afectando la "seguridad jurídica" y perturbando a la ciudadana. La politización de la tarea Jurisdiccional es nefasta, sea que obedezca a factores extrajudiciales o que tenga origen en su propio seno. La Constitución de 1980, recogiendo experiencias muy dolorosas para el país, fortaleció la independencia de los Tribunales, prohibiendo, tanto al Presidente de la República como al Congreso Nacional, "ejercer funciones Judiciales, avocarse causas pendientes, revisar los fundamentos o contenido de sus resoluciones o hacer revivir procesos fenecidos".



No previó, sin embargo, la descomposición que acarrea la contaminación política ideológica de sus integrantes, precisamente, porque ello debía ser enmendado por la Corte Suprema, dotada de prerrogativas suficientes para estos efectos. Por consiguiente, desconocer o impugnar sus facultades, constituye el camino más seguro para ahondar la crisis que se proyecta sobre la Juridicidad.



Tengo la certidumbre de que la mayoría de nuestros Jueces son leales a los principios de prescindencia política y de recta aplicación de la ley. Pero las minorías son siempre precursoras de cambios y trastornos. Es hora de enfrentar estos problemas sin ambages ni eufemismos, porque las vacilaciones en este orden de cosas serán siempre un factor destructivo. Deben los Jueces y movimientos implicados en este verdadero juzgamiento a la Corte Suprema ventilar con claridad sus proposiciones, someterlas al debate público y justificar sus diatribas a la estructura Judicial de que forman parte. De lo contrario, seguirá, subterráneamente, afectándose la fortaleza de las raíces sobre las que descansa la judicatura con consecuencias imprevisibles.



Bachelet y Alessandri.


En política, las comparaciones son siempre relativas, pues las circunstancias históricas del momento y la esencia de las personalidades hacen la diferencia. Con todo, es posible establecer cierto paralelismo entre el fenómeno político electoral de Bachelet hoy y la situación que protagonizó Jorge Alessandri en 1970.



El ex Mandatario había encabezado una Administración con diversos problemas políticos, que llevaron a que perdiera el tercio del Congreso que sustentaba su gestión. Sufrió un complejo cuadro económico y un gravísimo terremoto, pero aun así conquistó un aura de simpatía por su austeridad, realizaciones sociales y reconocida seriedad en el desempeño de su cargo, que ejerció en soledad. Todo eso le significó una enorme adhesión y popularidad personal -muy superior a la que tenía al asumir la Presidencia-, al grado de que en el mismo momento de dejar el Gobierno quedó virtualmente ungido como futuro candidato de su sector.



Al volver a sus tareas particulares, Jorge Alessandri se refugió en el silencio de su departamento de calle Phillips, y comenzó una suerte de romería de figuras que acudían a él para dilucidar si estaría dispuesto a asumir una futura candidatura del sector. Alessandri nunca se manifestó a favor ni en contra, pero sus más cercanos partidarios estaban convencidos de que lo haría. Ese vacío y silencio fue letal para los partidos de derecha. Éstos habían sido tratados duramente por el propio Alessandri -que siempre prefirió colaboradores de perfil técnico-, y estaban en pleno proceso de reconstruir su base de adhesión, gravemente erosionada por la popularidad inicial de Eduardo Frei.



El misterio e incertidumbre en torno al futuro de Alessandri sofocó a los partidos de derecha: no pudieron levantar un liderazgo alternativo, y cuando el ex Presidente se pronunció finalmente accediendo a ser candidato, ya no tenían más opción que plegarse. Así, pese a las dudas que suscitaba Alessandri para enfrentar el Chile turbulento que dejaba Frei, con la irrupción de la violencia política encarnada por el MIR y la agudización de la Guerra Fría, la ilusión de su potencia electoral -con un caudal de votación mayoritaria- eclipsó cualquier otra reflexión o proyección política.



Derrotado por Salvador Allende, Alessandri se retiró a la vida privada dejando un enorme vacío de liderazgo, en medio de las dramáticas circunstancias históricas que enfrentó el país durante la Unidad Popular.



La angustia de la incertidumbre
Pese a las diferencias que pueden invocarse entre esos antecedentes y el fenómeno de Bachelet, las similitudes que exhiben permiten entender la angustia de dirigentes de la Concertación, que buscan luces en cualquier gesto, guiño o carta suyos para descifrar lo que piensa la ex Presidenta en Nueva York sobre su vuelta al país y su candidatura Presidencial. Al igual que los partidos de derecha en 1970, para la Concertación hay un solo nombre capaz de cerrar la enorme brecha entre la baja adhesión que recogen los partidos de esa coalición y la mayoría absoluta necesaria para retornar a La Moneda.



En medio de esta incertidumbre se entrechocan las visiones más encontradas acerca del Chile actual y las características que debería tener un eventual segundo Gobierno: desde la ilusión refundacional de la República, con asamblea constituyente incluida, hasta el impulso liberal basado en todo lo alcanzado y avanzado desde que se restableció el régimen democrático. Todos pujan por imponer a la eventual candidata un diagnóstico y un programa a ejecutar, incluido el Partido Comunista, de creciente influencia en el bloque opositor. El silencio y la distancia de Bachelet, unidos al hermetismo de su círculo más estrecho, impiden hacer luz acerca de lo que ella piensa respecto de estos tópicos.



Imagen de unidad
En ese revuelo, desde imponentes prohombres de la Concertación, como el Presidente del Senado, Camilo Escalona, hasta figuras emergentes, como la candidata a Alcaldesa de Providencia Josefina Errázuriz, experimentan los rigores de la consigna y el activismo. Escalona ha resistido estoicamente los embates y el aislamiento que le ha significado su oposición a suscribir la idea de una asamblea constituyente. Un último episodio son las duras críticas que le formuló la dirigente juvenil comunista Camila Vallejo. Y Errázuriz debió enfrentar severos cuestionamientos, incluso desde candidatos a Concejales de su propia lista, por manifestarse contraria al matrimonio entre personas del mismo sexo -posición mayoritaria, según las encuestas-. La necesidad de mantener la imagen de un gran frente unido contra el actual Alcalde, Cristián Labbé, la obligó a bajar el tono de la polémica en un tema que, por lo demás, escapa al ámbito Comunal.



La campaña Municipal aportó una nueva señal de desafección dentro de la Concertación, ya que el PRSD y el PPD no tuvieron mayor problema en abandonar esa marca para su pacto -"Por un Chile Justo"- con el Partido Comunista. En 2008, ambas colectividades conformaron su lista de Concejales bajo la denominación de "Concertación Progresista". Ahora, ese adjetivo parece no bastar.



Tipo de cambio y competitividad


Durante los últimos años el peso ha experimentado un fuerte y relativamente estable proceso de apreciación frente al dólar. Así, los valores cercanos a los 650 pesos por dólar observados a fines del 2008 distan mucho del tipo de cambio actual de 470 pesos. De hecho, los datos de Bloomberg permiten concluir que nuestra moneda es la que más se ha apreciado en todo el mundo durante 2012, con una caída del tipo de cambio en torno al 10 por ciento. Adicionalmente, las expectativas del mercado sugieren que la tendencia a la baja del dólar continuará durante el segundo semestre de 2012, y se prevé que el tipo de cambio pueda alcanzar incluso los 450 pesos.



Esta dinámica ha generado la natural preocupación del sector exportador que, como suele suceder, ha solicitado la intervención del Banco Central en el mercado cambiario.



Pero más allá de las presiones de ciertos grupos sobre el instituto emisor, lo importante es identificar los elementos que han determinado la apreciación sostenida de nuestra moneda. Un factor clave tras ese fenómeno es el boom de los precios de materias primas, en particular los altos valores del cobre observados durante los últimos años. El incremento sostenido de la demanda mundial de este metal, la lenta respuesta de la oferta y el aumento de los costos de extracción han permitido una entrada importante de divisas, lo que ha presionado a la baja al tipo de cambio.



Un segundo factor que refuerza estas presiones es la importante entrada de capitales que ha experimentado Chile en el último tiempo. Específicamente, de acuerdo con los datos del Comité de Inversiones Extranjeras, sólo en el año 2011 ingresaron a nuestro país 17 mil 299 millones de dólares por concepto de inversión extranjera directa (65 por ciento de ésta sin relación con la industria minera). Las razones para esta importante entrada de recursos se encuentran en nuestra estabilidad, el buen desempeño económico local, el pobre desenvolvimiento de la economía norteamericana y nuestra privilegiada dotación de recursos naturales.



Los programas de estímulos implementados en los países desarrollados, particularmente por la Reserva Federal de los Estados Unidos, también han contribuido a nuestro bajo tipo de cambio. Incluso el ministro de Hacienda ha mencionado reiteradamente su preocupación por los efectos de estos programas sobre la valorización de nuestra moneda respecto del dólar.



En resumen, la apreciación del peso encuentra sus causas en las condiciones externas y éstas no son exclusivas de nuestro país. De hecho, las monedas de economías como Brasil, Colombia y Perú han experimentado dinámicas similares a lo observado con el peso chileno.



¿Intervenir o no intervenir?
Identificados los factores tras el bajo nivel del tipo de cambio, la pregunta es entonces si se justifica una acción del Banco Central. La respuesta no es obvia y tal como lo ha dicho el Presidente del instituto emisor, Rodrigo Vergara, estas acciones no son gratuitas.



Chile desarrolla una política monetaria con metas inflacionarias (inflation targeting) en que la Autoridad utiliza una sola herramienta -la tasa de interés- para alcanzar su objetivo. En ese contexto, la intervención cambiaria no tiene justificación y el tipo de cambio debería fluctuar libremente.



En este mismo sentido, la acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central no tendría justificación (cabe señalar que las reservas internacionales a septiembre del 2012 alcanzan los 40.370 millones de dólares). De hecho, una intervención cambiaria podría poner en riesgo la meta inflacionaria al aumentar artificialmente el tipo de cambio, lo que podría repercutir en el nivel de precios de la economía. Por otra parte, e independientemente de lo que indica la teoría, los estudios empíricos que han analizado el impacto de las intervenciones cambiarias no sugieren efectos sostenibles ni positivos. ¿Qué explica entonces que en años recientes los bancos centrales en el mundo intervengan en el mercado cambiario, siguiendo así políticas poco convencionales?



La experiencia de Europa nos da algunas señales. Esta ha demostrado la imposibilidad de poder generar cambios fiscales rápidos que permitan compensar los desequilibrios macroeconómicos, por lo que se ha buscado en la autoridad monetaria políticas alternativas en períodos de crisis. Quizás intervenciones por parte de estas instituciones no sean efectivas en el largo plazo, pero puede contribuir en el corto y mediano a estabilizar el sistema económico. Por otra parte, recientes estudios justifican estas políticas poco convencionales sobre la base de la presencia de fricciones o restricciones en el mercado financiero. Estos plantean que el Banco Central podría actuar simplemente para evitar un nivel de tipo de cambio que podría afectar las posibilidades de acceso a crédito de las empresas, que ven disminuido el valor de su patrimonio (colateral) al caer el tipo de cambio. Pero incluso en estos casos de análisis la justificación de la intervención no pasa por la supuesta necesidad de asegurar la competitividad de un determinado sector.



El desafío de aumentar la productividad del sector exportador no depende de la disposición del Banco Central de intervenir el mercado cambiario. Esa no puede ser su responsabilidad. Pero las medidas de apoyo al sector exportador impulsadas por el Ministerio de Hacienda van en la dirección correcta. El programa de crédito en dólares para pymes -que permite reducir el riesgo de la volatilidad cambiaria sobre el patrimonio-; la ley de tributación de derivados -que permite extender el mercado de coberturas-; el sistema integrado de comercio exterior (Sicex) -diseñado para reducir el tiempo de operación de comercio exterior-, son ejemplos de estas. Del mismo modo, el programa Garantía Corfo al Comercio Exterior, diseñado para financiar inversión en micro, pequeñas y medianas empresas, también debe ser destacado.



Con todo, está vigente el desafío de cómo diseñar políticas públicas que puedan generar mejoras en la competitividad del sector exportador de nuestro país. En un mundo globalizado, son estas las acciones que pueden asegurar el futuro de ese sector económico. Hacer responsable de ello al Banco Central no parece apropiado.



Precauciones en combate al narcotráfico.


Un Suboficial del Departamento OS-7 de Carabineros fue dado de baja y formalizado esta semana por su presunta vinculación a una banda narcotraficantes de la población La Legua, en la zona sur de la capital, sector donde opera la sección policial a la que pertenecía el uniformado.



El hecho reviste especial gravedad por tratarse de un funcionario que durante cinco años fue miembro de una de las unidades más sensibles que existen al interior de esta institución, y que está destinada exclusivamente a enfrentar el tráfico ilegal de estupefacientes. Su detención se generó a partir de una investigación realizada por la Fiscalía Metropolitana Sur y la PDI, la que a través de escuchas telefónicas habría logrado determinar no sólo los nexos que el Sargento tenía con traficantes, sino que también con una funcionaria del Servicio de Salud a cargo de recibir e incinerar droga incautada en operativos policiales, y quien sería la que le proveía los estupefacientes al ahora ex Carabinero.



Lo ocurrido demuestra el enorme poder de corrupción que tienen las bandas dedicadas a cometer estos ilícitos y el alto riesgo de infiltración al que están expuestos los organismos destinados a su combate. De hecho, la institución investiga a al menos otros dos funcionarios antinarcóticos sospechosos de tráfico. Por ello es muy importante que Carabineros refuerce y reformule permanentemente sus controles internos para advertir estas situaciones y evitar que se repitan, ya que en este caso esos mecanismos no habrían operado oportunamente.



Otro aspecto que deber ser revisado es el sistema de acopio y destrucción de la droga que logra ser pesquisada, proceso que requiere medidas de seguridad más confiables, dado que la única evidencia de la cantidad de estupefacientes que le entregan las policías al Servicio de Salud es un acta escrita elaborada por funcionarios de las respectivas instituciones, sin que exista registro visual ni chequeos de otro tipo.

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