sábado, 11 de septiembre de 2010

Feliz día Chile.....




Una mirada a la historia reciente.

Un siniestro contubernio judicial-político-financiero ha falseado nuestra historia reciente hasta hacerla irreconocible a todos los chilenos que tuvimos la suerte de conocer la verdad de los sucesos, lo que impide que caigamos en la trampa que nos ha tendido la izquierda internacional.


Descontextualizando los acontecimientos han transformado en victimas, las que han sido magnánimamente indemnizadas y les ha permitido, de paso, lucrar políticamente del engaño, mientras quienes debieron defender al pueblo atacado a mansalva son sometidos al escarnio y la prisión.


La verdad es que Allende, llegado al poder de manera legitima, por sus propias acciones se deslegitimó ante los ojos del país, de la Justicia, del Congreso, de la Contraloría General de la República, transformándose en espurio e ilegal.


Al 1º de septiembre de 1973 el pueblo chileno pedía a gritos la finalización del experimento socialista que había desmoronado los sustentos del país, la Justicia parecía de adorno, el Estado se adueñaba de todo, la inseguridad era intolerable, la inflación consumía los salarios.


Como si lo anterior fuera poco, una vez que se apoderaron de las industrias, los campos y las distribuidoras intentaron, bajo el mando del General Bachelet, doblegarnos por el hambre instaurando el racionamiento alimenticio por medio de las oprobiosas tarjetas JAP.


El 11 de septiembre de 1973 el día amaneció gris, pero para la mayoría de los chilenos trajo la esperanza con los rumores de la constitución de una Junta de Gobierno, que con el correr de las horas hizo despejarse el ambiente confirmando que habían terminado los mil fatales días de Allende.


Millones de chilenos festejaron este hecho embanderando sus viviendas y brindando, con lo que se tuviera a mano, por la liberación de la pesadilla de la unidad popular que había destruido en país económico, político, social y moralmente en su demencial intento por establecer una dictadura de tipo castrista.


Ya derrotados los cordones industriales y los grupos armados, nacionales y extranjeros, que habían sido amparados desde el mismo Palacio de Gobierno, comenzó la dura tarea de reconstruir el país, no para dejarlo como era antes, sino que mejorándolo y dotándolo de justicia social.


Fueron años de esfuerzo, tanto para las Fuerzas Armadas y de Orden, que debieron realizar un trabajo para el que no habían sido preparados y para los trabajadores que debimos ponerle el hombro a la tarea de levantar un país que había sido dejado en ruinas.


Junto a las dificultades propias de la reconformación del país, con sus cimientos destruidos, hubo que enfrentar el ataque internacional de las izquierdas y un movimiento terrorista fomentado y financiado por el imperio rojo, ex URSS, y dirigido desde Cuba por el chacal Castro.


Una vez que el país, pujante y caminando con paso firme al desarrollo, se comenzó la institucionalización, plebiscitariamente se aprobó la Constitución de 1980 y comenzaron a darse los pasos necesarios para que en los plazos programados Chile volviera al cauce institucional.


Pinochet se presentó como candidato a la Presidencia, obteniendo solo el 44% de los votos, lo que implicó su derrota, la que aunque pese a algunos fue reconocida por el Gobierno, el que iniciando la transición llamó a elecciones que fueron ganadas por Patricio Aylwin, de la opositora DC.


Muchos hoy se vanaglorian de haber “luchado” para recuperar la democracia, lo que es ciertamente falso, pues los Uniformados no dudaron nunca en el respeto que debían a la voluntad popular, realizando un traspaso de la Administración que es un lujo para el mundo.


Pese a quien pese, la verdad es que el país que tenemos hoy no se lo debemos a la corrupta concertación que ejerció el poder durante 20 años, es el resultado inequívoco de 17 años de construcción y del esfuerzo de un pueblo que junto a sus FFAA y de orden se deslomaron para conseguir.


Nota de la redacción:

Esta edición está destinada a homenajear a aquellos que sufrieron con intensidad los duros tiempos de la unidad popular de Allende, a aquellos que debieron ponerle el hombro al trabajo para levantar un país arrasado por un ideologismo populista que los dislocó todo.


También tiene por objeto recordar a esas cuatros espadas libertadoras que posponiendo su tranquilidad y la de sus familias saltaron al ruedo de la contingencia para evitar que la destrucción fuera irreversible y junto a los chilenos le cambiaron la cara al país.


Queremos rendir un homenaje a los soldados y policía de nuestra patria, que con determinación y valor a toda prueba estuvieron, una vez más, dispuestos a rendir su vida por la patria, vida que muchos perdieron combatiendo al enemigo sin rostro y cobarde que dispara emboscado.


También tiene como objetivo conmemorar a aquellos que por obligación institucional y por patriotismo debieron defender a la ciudadanía del feroz ataque de un terrorismo insensato gatillado desde el extranjero y manejado desde el exilio dorado de sus dirigentes.


Queremos recordar a las víctimas de ambos lados caídas en la lucha demencial que algunos desataron en su intento por quitarnos nuestras libertades y que en aras a ese objetivo llenaron al país de odiosidades y dividieron irremediablemente a la familia chilena.


Queremos rendir un homenaje a aquellos que perseguidos y encarcelados por una venganza desmesurada de una izquierda que en Chile sufrió la primera derrota de su historia, que terminó con el derrumbe mundial de la mentira de un socialismo humanitario.


Aprovechamos esta oportunidad para saludar a todos nuestros compatriotas, sean estos empresarios o modestos trabajadores, mineros, agricultores o pescadores, estudiantes, soldados o empleados públicos, a los que en esta magna fecha deseamos muchas felicidades.


Mensaje al Presidente Piñera.

Hemos visto como el Mandatario honra casi todos sus compromisos, lo que ciertamente nos alegra, nada pude haber peor que un Gobernante que no cumpla la palabra empeñada durante la campaña que le ha llevado al cargo que ostenta hoy.


Por eso, nos parece pertinente recordar al Presidente Piñera que en el Circulo Español, en reunión sostenida con nuestros soldados en situación de retiro adquirió dos compromisos, el primero de hacer respetar las leyes vigentes y el segundo aplicarla con igualdad para todos los chilenos.


Nuestros soldados están siendo maliciosamente juzgados al dejar sin cumplimiento Leyes vigentes, como la de amnistía y las prescripciones, además de negárseles los derechos de todos los prisioneros, y lo que es más grave aplicándoles retroactivamente tratados firmados por Chile.


Queremos recordar al Mandatario nos solo su juramento de cumplir y hacer cumplir las Leyes, advirtiendo que la Constitución dice que todos los chilenos somos iguales ante las Leyes, con los mismos derechos y deberes, y que aquí se está estableciendo una categoría de connacionales sin derechos.


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