lunes, 31 de diciembre de 2012

Temas que marcarán el nuevo año...







Feliz Año Nuevo.


Deseamos para nuestros amigos y amigas que el año 2013 que estamos iniciando les llene de felicidad y que sea pletórico en satisfacciones tanto en los aspectos espirituales, como en los familiares y en los económicos.



Para el país deseamos que la clase política se ponga los pantalones y de una vez por todas se de una lucha frontal contra la delincuencia, el terrorismo y se nivele la cancha para todos los estratos socioeconómicos.



Para el mundo esperamos que terminen las innecesarias guerras, que se acaben las turbulencias económicas y que seamos capaces de conformar sociedades con cabida para Dios y todos los seres humanos.




¿Evolución de la política?
por Axel Buchheister.


Grandes expectativas ha generado el lanzamiento del nuevo referente de Felipe Kast, Evolución Política. Una irrupción que se uniría a otros referentes, movidas y agrupaciones que han visto la luz en el último tiempo, que estarían marcando un nuevo rumbo -inexorable según algunos- de la política. Ahí están Claudio Orrego y Ximena Rincón, como antes Marco Enríquez-Ominani y su partido PRO, el PRI, Red Liberal, etc. Los partidos tradicionales están notificados -acaso desahuciados- frente a esta nueva realidad política.



¿Será para tanto? Muy dudoso. En primer lugar, se mezclan cosas: Orrego y Rincón son candidaturas internas de la Democracia Cristiana que hablan de un intento de remozamiento de las prácticas y las caras, pero dentro de la institucionalidad de un partido tradicional, y que puede ser un augurio de que sus estructuras salen de su letargo y advierten la necesidad de competir y diferenciarse, porque la política es así, no un eterno y vago empate. Las precandidaturas de Allamand y Golborne en la centroderecha hablan de lo mismo: nuevos enfoques y estilos para las ideas de siempre. Incluso, el último parece haber caído en cuenta de que se necesita de un partido para tener oportunidad, aunque pretenda que es independiente.



Los partidos más nuevos, como el PRI y el PRO, como otros que les precedieron (Humanista, Centro-Centro), en realidad no han logrado mucho. El caso del PRO es nítido: si ME-O decidiera retirarse de la política, qué duda cabe que su partido desaparecería. El PRI ha pasado por diversas manos y crisis, y ambos sirven de plataforma a quienes tienen aspiraciones pero no espacio. También a aquellos que tienen su propio caudal de votos, pero requieren, por motivos legales, de un chasis partidario. Los resultados electorales que han obtenido no hacen verano, porque las elecciones Municipales -sobre todo las de Concejales- son propicias para aventuras marginales, lo que disminuye tratándose de las Parlamentarias y, desde luego, en las Presidenciales. Mientras, los jóvenes revolucionarios, como Vallejo, Jackson y Ballesteros, aspiran a un burgués puesto de Diputado, merced a los acuerdos que se consigan con la Concertación.



Las tensiones políticas de los últimos años nos llevan a concluir que no era efectivo que las nociones de izquierda y derecha estaban superadas. Los grupos que protestan lo han hecho contra el modelo que -simplificando- es de derecha. Quieren más Estado, gratuidad de todo y proscripción en variados ámbitos de la iniciativa privada; eso es pedir una agenda de izquierda. Las viejas vertientes reaparecen y con ellas se fortalecerán las agrupaciones que las expresan, que son las que siempre han estado en la cancha. La votación de las Municipales lo confirma, pues, más allá de la abstención, la gente se inclinó masivamente por las estructuras conocidas: Alianza y la Concertación.



Los nuevos actores que pretenden jugar un rol en la política y sus referentes son valiosos y bienvenidos, porque introducen desafíos y la competencia que estaba haciendo falta. Remecer estructuras acostumbradas al statu quo siempre es positivo en cualquier actividad humana. Pero de ahí a que sean portadores de la buena nueva, hay un cierto trecho.



Dos mil trece,
por Juan Andrés Fontaine.


Es tiempo de buenos deseos y propósitos. En lo que sigue hago presentes los míos.



Mucho de lo que nos pasa en Chile depende del resto del mundo. Por ejemplo, más allá de nuestros méritos, el que el 2012 haya terminado siendo tanto mejor que lo esperado obedece en buena medida a que -pese a las tribulaciones europeas- la economía mundial no recayó en la crisis. Cabe esperar que en 2013 ocurra otro tanto.



Europa, agobiada por la bancarrota de su modelo de Estado protector, no logrará levantar cabeza todavía, pero si su Banco Central sigue actuando con pericia, el euro se salvará y la banca europea sobrevivirá. Estados Unidos debe sortear el llamado "abismo Fiscal" -el cese de los estímulos introducidos en 2009- antes de proseguir su reactivación. Si no hay humo blanco esta noche -aunque sea una prórroga para fraguar el acuerdo Parlamentario requerido-, la decepción puede ser grande. Cabe desear que impere la sensatez y que la economía norteamericana reanude la marcha a buen paso. Para nosotros, lo más determinante puede ser el curso que siga la economía china, puntal del auge del cobre. Por ahora las noticias son auspiciosas, porque ha contenido la inflación y está pisando el acelerador. Enhorabuena.



La economía nacional concluye el 2012 creciendo a buen ritmo, con casi pleno empleo e inflación de sólo 2%. No será fácil repetir tan brillante desempeño en el año venidero. Se multiplican las manifestaciones de agotamiento de la capacidad productiva ociosa y de estrechez en la disponibilidad de mano de obra. Se corre el riesgo de que resurjan presiones inflacionarias o de exacerbar la apreciación del peso, con el consiguiente daño para la agricultura y la industria. El Gobierno debe tomar cartas en el asunto: contener la expansión del gasto Fiscal para fortalecer el ahorro y lograr los acuerdos políticos para aplicar con sentido de urgencia la agenda pendiente de medidas pro inversión y pro competitividad. Ojalá tanto el Ejecutivo como los partidos oficialistas y de oposición asuman con responsabilidad el desafío.



El año entrante estará marcado por el calendario electoral. Las elecciones son una buena oportunidad para auscultar el verdadero sentir de la ciudadanía, tal vez diferente del que se expresa en las bulliciosas protestas o en las temperamentales encuestas de opinión. Enfrentados a la opción de seguir rumbo al desarrollo o de insistir en el camino de la redistribución tantas veces intentado sin éxito acá y en el vecindario, cabe esperar que el voto mayoritario se incline por el camino que llevamos. Exige sacrificios, pero brinda ya frutos palpables. ¿Será mucho pedir para el año nuevo?



Ser aburrido está de moda
por Andrés Benítez.

El comienzo de un año es siempre una esperanza de cambio. Los que tuvieron un mal 2012, esperan que el 2013 sea mejor. A los que le fue bien, igual aspiran alcanzar nuevas metas. Ahora, las posibilidades de lograr una vida mejor dependen en parte del esfuerzo personal, pero también de las oportunidades que ofrece la sociedad donde uno le tocó vivir. Porque si bien la globalización significa que cada día es más fácil cambiarse de país, lo cierto es que la mayor parte de las personas termina viviendo donde nació.



Teniendo esto presente, la revista The Economist publica todos los años el ranking de los mejores países para nacer, como una aproximación de la calidad de vida a la que las personas pueden aspirar. En esto no es novedad que ser rico ayuda más que cualquier cosa. Por ello, nacer en un país pobre no tiene mucha gracia. Pero eso no es todo. También influyen otros indicadores, algunos clásicos, como la esperanza de vida, la libertad política o la seguridad laboral. Otros son más subjetivos, pero no menos importantes, como el clima, la cultura y lo que se denomina el “índice de bostezo”, que es el grado por el cual un país podría ser, pese a todas su virtudes, irremediablemente aburrido.



Tomando todas estas variables, The Economist concluye que Suiza es hoy el mejor país para nacer. A juicio de la revista, se trata de una nación muy sólida en el plano económico, pero que tiene una calificación terrible en el índice cultural y de bostezo. Para graficarlo, cita a Orson Welles, quien en la película “El tercer hombre”, dice que Italia tuvo por 30 años guerra, terror y asesinato bajo los Borgias, pero que en esa época produjo a Miguel Angel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. Suiza, por su parte, tuvo 500 años de democracia y paz, logrando producir el reloj cucú.



Bueno, todo esto puede sonar despectivo, pero lo cierto es que hoy la mayor parte de la gente prefiere la aburrida estabilidad de los países como Suiza, que la incertidumbre de otras naciones entretenidas como Italia y España, donde la fiesta sólo está provocando deuda, frustración e incertidumbre para las generaciones actuales y futuras. Y es precisamente esta aburrida estabilidad la que coloca a Chile en el privilegiado lugar 23 de la lista de los mejores países para nacer. Al igual que Suiza, nosotros no calificamos bien en el índice de bostezo, lo que no debiera sorprender a nadie. En América Latina nadie nos supera en la solidez de la economía, pero tampoco en aburrimiento. Y en tiempos de crisis, como los actuales, esa combinación es un activo muy preciado.



Pero como nadie quiere ser aburrido, el riesgo para países como Chile es intentar ahora volverse entretenidos. En nuestro caso, el 2013 es peligroso, porque es un año de elecciones, donde la tentación de provocar una fiesta es alta. Por ello, debiéramos aplaudir que este Gobierno provoque bostezos; esto es, que sea eficiente y con poco cuento. Es lo que necesitamos ahora.



Los candidatos, por su parte, deben cuidarse de hacer promesas muy entretenidas, porque no corresponde. Y la gente tiene que entender que hay que moderarse, que alertas como el supuesto “boom inmobiliario” son malas señales. En definitiva, la fiesta tendrá que esperar. El consuelo es que ser aburrido está de moda.



QE2 en 3D,
por Hernán Felipe Errázuriz.


La Monarquía parece anacrónica y hasta irracional hace mucho tiempo. No es el caso de la Reina Isabel II, que, en mi opinión, merecería el reconocimiento como personaje del año antes que muchos otros nominados.



A sus 86 años, la hemos visto emitir su saludo televisivo de Navidad en tercera dimensión, interesada en las tecnologías más avanzadas. Semanas antes visitó las bóvedas del Banco de Inglaterra y asistió a una sesión de Gabinete en Downing Street. Su silenciosa e imparcial presencia reforzaba, ante el mundo y su pueblo, confianza en la institucionalidad, en la creatividad y en la amagada estabilidad financiera británica.



A lo largo del año y con gran dedicación, cumplió su jubileo de diamante, por sus 60 años de Reinado. No se trata sólo de celebraciones por su longevidad: es más bien el desempeño de su obligación de servir a la continuidad y unidad nacional, y a la custodia de la identidad y valores de la comunidad británica de naciones. No tuvo problemas en impulsar y respaldar las Olimpíadas en Londres y alentar a su equipo olímpico. Hasta parodió con Daniel Craig, el nuevo James Bond, para realzar la inauguración de los juegos. Ninguna de estas participaciones tiene precedentes en la Corona británica.



Estas iniciativas se podrían considerar acciones de marketing . Son mucho más que eso. La Reina ha rediseñado la función de la soberana como Jefa de Estado para ganarse la de jefa de la nación y de la Commonwealth, de una excepcional diversidad de religiones y etnias. En los regímenes Parlamentarios la Jefatura de Estado es un cargo esencialmente simbólico, salvo para convocar a la organización de nuevos Gobiernos. En cambio, el liderazgo de una nación, en una Monarquía, se gana al captar la lealtad, el respeto y el orgullo del pueblo por su desempeño. No todos los Monarcas y Gobernantes alcanzan con éxito esa categoría. La Reina Isabel lo ha logrado con una moderna aplicación de su rol Constitucional de aconsejar, advertir y animar a su pueblo y a su Gobierno. Alguien agregaba que es difícil encontrar a otro servidor en altos cargos públicos que no haya incurrido alguna vez en una situación embarazosa. No es el caso de la veterana soberana, la más anciana que haya servido a Gran Bretaña, a dos años de superar a la Reina Victoria, que registra el máximo de permanencia en ese cargo.



No es justo comparar a la Reina Isabel con otros Jefes de Estado y de Gobierno, porque ella es el nexo no electo entre un determinado pueblo y un Estado con su propia identidad y trayectoria nacional, incomparable con otros países. Sin embargo, su gestión es un ejemplo de universal aplicación: hasta las instituciones más arcaicas pueden modernizarse para contribuir a la cohesión social e impulsar el desarrollo de los países.



En estos días de balances y nominaciones sobre quién es el personaje del año, los modelos a seguir y admirar por sus logros, voto por la Reina Isabel II.



Un año Gangnam Style,
por Alfredo Jocelyn-Holt.


“Dígame entonces, ¿qué piensa de mí hasta ahora, Mr. Evans?’ Le dije que pensaba que tenía estilo. ‘Estilo, a lo mejor, pero dicen que no tengo clase. Afortunadamente, la gente con clase suele estar dispuesta a pasar por alto esta pifia porque soy muy rico. La clase no se compra, pero se puede comprar tolerancia mientras tanto para mitigar su ausencia’” (Peter Evans, Ari. The Life & Times of Aristotle Socrates Onassis, 1986).



Onassis, personaje como sacado de una novela de Eric Ambler (autor de La máscara de Dimitrios), dio con esta filosofía de vida cuando, recién llegado a Buenos Aires y en menos de cuatro años, antes de alcanzar la mayoría de edad, “se hizo la América”, no de la mejor ni más elegante de las maneras (aunque, dicha sea la verdad, por estos lados siempre ha sido un poco así). Tiempo después afinó su “estilo”, se hizo de yates, de la isla Skorpios, de la Callas, de Jacqueline Bouvier-Kennedy-Onassis, esta última lo más estiloso, “streamline, Mad Men style” del mercadeo de la imagen de aquella época.



Hoy, en cambio, en el mundo-fiesta-de-disfraces a que se nos ha spam-invitado, cualquiera, instantáneamente si quiere, puede “producirse”, hacerse de cierta “estética”, de cierto “perfil”, “new look”, “social lifting”, o, hablemos en términos antropológicos (seamos “progres”), de esa entelequia en que todo cabe, nadie entiende y siempre vende: de “identidad”.



 A propósito de esta obsesión identitaria de ahora último, paradójicamente también por los sin rostros, el año pasado el “Personaje del Año”, según la revista Time, fue un manifestante encapuchado (“The Protester”). Bien pudo haber sido “Anonymous”, vieja máscara inglesa de un conspirador incógnito, retomada por el movimiento “Occupy Wall Street” y que también hiciera suya Julian Assange. Si Time hubiese seguido en esa misma línea este año, cosa que no ocurrió, nunca debió haber elegido a Obama y saltado a “PSY”, el showman surcoreano de anteojos oscuros, Gangnam Style, a quien el mismo Obama, según propia confesión, remeda a escondidas. Idem personaje que figurara en una fiesta de fin de año ofrecida por Piñera a sus Ministros (exhibieron un video con la cara del Presidente superpuesta al cuerpo contorsionado del cantante-bailarín, las Ministros hicieron de coristas). Un espectáculo patético-surrealista. En una de estas, no es que el mundo político globalizado haya hallado finalmente su máscara, sino que los rostros de los Primeros Mandatarios se pueden estar convirtiendo, a su vez, en máscaras de este titiritero asiático chabacano pegajoso (con mil millones de reproducciones en YouTube). ¿Secreto álter ego de quienes pretenden mandar nuestros países? Los japoneses, aterrados, no lo pescaron.



Onassis también tenía la razón. No es cuestión de estilo (estamos  siendo inundados con esto del “estilo”); es de clase, o, por lo visto, de falta absoluta de clase. Eso que la plata, el poder, el lucro, ni los votos compran o sobornan (durante este año, para un Chile escandalizado, esto, al menos,  quedó claro). Eso que hasta el viejo Marx sabía que “valía” (no plusvalía) de verdad. Esa conciencia de que se “es” cuando se tiene historia y dignidad propia, no que se aspire a “ser” y ande uno disfrazándose de cualquier cosa sin vergüenza.



Temas económicos: ¿Ha habido cambios profundos?


El país crecerá cerca de 5,5% en 2012, las cuentas Fiscales están ordenadas y la inflación cerrará el año por debajo del 3%. Todos estos factores probablemente expliquen el reciente y muy positivo anuncio de la agencia clasificadora de riesgo Standard and Poor's de mejorar la calificación crediticia de nuestro país para obligaciones en moneda extranjera desde A+ a AA-, y de obligaciones en moneda local desde AA a AA+. Éste es el broche de oro para un 2012 que nos debe enorgullecer.



El buen desempeño de nuestra economía ha estado influido por las excelentes condiciones internacionales de nuestros commodities y de la responsabilidad y seriedad de nuestras Autoridades fiscales y monetarias. A esto, además, es necesario agregar una mayor confianza del sector privado, un gran motor en el impulso de cualquier economía. Con todo, las proyecciones sugieren que Chile registrará el próximo año un incremento del producto cercano al 4,7%, siendo la cuarta en rendimiento en América Latina, por debajo de Paraguay, Perú y Panamá.



Pero, más allá de estos elementos, ¿ha habido cambios profundos en nuestra economía que expliquen y permitan sostener este crecimiento? El tema requiere un análisis técnico serio y desapasionado. La reflexión debe nutrir además las políticas públicas de 2013 y los años venideros. La justificada confianza en nuestra economía no debe dar paso a un triunfalismo superfluo. Chile nunca ha estado más cerca del desarrollo, y no podemos hipotecar lo avanzado.



En este contexto, es necesario recordar la imperiosa necesidad de introducir reformas estructurales que impulsen y sustenten nuestro crecimiento económico.



Futuro con flancos abiertos.
Probablemente -y como es ampliamente reconocido-, el sector energético es el que requiere mayor atención. La actual situación -un creciente número de proyectos detenidos por incertidumbre- no es sostenible. Es urgente asegurar el desarrollo de proyectos privados en este sector; de otro modo, nuestro crecimiento estará en jaque.



El Estado también debe impulsar cambios en el sector minero. Aquí es necesario incentivar los esfuerzos privados en exploración y explotación. Esto requiere revisar y modernizar la legislación. La situación del litio ha sido un ejemplo de los costos que significa para Chile el no contar con una legislación adecuada. De nada sirve tener gran riqueza en el subsuelo si ésta no es explotada.



Por su parte, los casos de Codelco y Enap ilustran el atraso y la ineficiencia de las empresas del Estado, precisamente en los sectores mencionados. Los avances en materia de Gobiernos corporativos, si bien positivos, no han sido suficientes para asegurar la eficiencia de estas empresas. La clase política debe entender que Chile no puede seguir sacrificando ingresos a causa de ideologías agotadas. El Estado debe impulsar la incorporación de capitales privados en estas y otras empresas. Esta reforma brindaría enormes beneficios al país, que más que compensarían los costos políticos de corto plazo.



La reforma laboral es otro tema que requiere urgente atención. El diagnóstico es obvio: Chile no cuenta con una legislación laboral a la altura de sus necesidades. Lamentablemente, el amplio consenso académico y técnico en este ámbito no se ha plasmado en la agenda Legislativa, y no hay certeza de que 2013 sea el año de la modernización del mercado laboral.



Lo mismo ocurre con el sistema de capacitación. La atención de proyectos tales como el de posnatal y el de salas cuna, y cambios menores en el seguro de cesantía, han retrasado la discusión de los temas de fondo. La precaria situación del empleo juvenil, las prácticas discriminatorias en el mercado laboral y los insuficientes esfuerzos para permitir la reinserción laboral de personas con antecedentes penales son algunos temas que deben ser atendidos con apremio.



A esta lista es necesario, además, agregar el impacto de la creciente ola de inmigrantes. De no haber avances en el mediano plazo, muy pronto el hoy dinámico mercado laboral chileno no será motivo de orgullo, sino de preocupación.



Nuestra institucionalidad en materia Fiscal también debe ser revisada. La propuesta del comité asesor para el diseño de una política Fiscal, Presidido por Vittorio Corbo, respecto de la adopción de un Consejo Fiscal autónomo, con un mandato y tareas específicas determinadas por una norma legal, sin delegación de Autoridad de la instancia política, cobra vital importancia en el tumultuoso contexto mundial. Chile debe aprender de la situación vivida en Europa y en Estados Unidos. Nuestro país no puede caer en las tentaciones del populismo, y la creación del Consejo Fiscal representaría un gran avance en la dirección correcta.



Sin duda, la situación económica actual es positiva, pero el país requiere cambios que aseguren y perpetúen el éxito reciente. La Agenda de Impulso Competitivo es un elemento destacable de esta Administración, pero su avance en el Congreso ha sido lento. Y esto ilustra otro campo que debe ser mejorado: la voluntad política es un insumo importante en el desarrollo de reformas, y el país precisa mayor agilidad en la concreción de las buenas ideas. Y si bien esto no requiere reformas estructurales, sí necesita visión del Gobierno en cuanto a focalizar sus esfuerzos en los proyectos realmente importantes.




Incertidumbre en reforma al sistema de salud.


Sin avance en la discusión Parlamentaria del proyecto de Ley para modificar la tarificación de las isapres, el Ministro de Salud llegó a señalar que la iniciativa no será aprobada en este Gobierno, aunque ha corregido esas palabras y ahora anuncia nuevas iniciativas para reimpulsar la reforma. Mientras tanto, el cuestionamiento a la Constitucionalidad de la diferenciación de primas según características de los asegurados -fórmula históricamente utilizada por las isapres para operar-, mantiene a estas entidades enfrentadas a graves incertidumbres y sin incentivos adecuados para invertir y desarrollarse.



Es universalmente aceptado que las isapres son más eficientes y ofrecen atención de mayor calidad que el sistema público, como consecuencia de que son entidades con fines de lucro operando en un mercado competitivo, y por ende fuertemente incentivadas a mejorar su desempeño. Estas entidades privadas, sin embargo, han ofrecido un seguro muy imperfecto, en la medida que la edad, sexo o la condición de salud de los afiliados -elementos que inciden en el costo de asegurar la salud de una persona- se reflejan en primas diferenciadas y sujetas a ajustes percibidos como abusivos por los afiliados afectados.



Ocurre que las isapres no podrían igualar las primas entre afiliados sin inducir a afiliados perjudicados (porque quedan cancelando primas altas en relación a su propio costo de salud) a irse al Fonasa, mientras afiliados potenciales que se benefician de la tarifa plana (los que tienen costos de salud elevados en relación a la prima igualada) migrarían desde el Fonasa, encareciendo el sistema privado. Por eso, las isapres se han desarrollado aplicando primas diferenciadas según el costo de salud esperado de distintos afiliados y han terminado relativamente concentradas en pacientes de mayores ingresos o con costos esperados de salud bajos, dejando a Fonasa los riesgos de salud que conducirían a primas demasiado onerosas. Sin embargo, tanto los dictámenes  Judiciales como la fallida propuesta del Ejecutivo, han ido en la dirección de procurar tarifas más planas, que son  inconsistentes con lo requerido por las isapres mientras los asegurados puedan optar entre éstas y Fonasa.



La posibilidad de combinar eficiencia privada con tarifa plana existe si los sistemas de seguros de salud se unifican en uno, único y universal, que con cotizaciones previsionales y aportes Fiscales financie la elección individual de seguro de salud entre opciones públicas y privadas. En este seguro universal, una cámara de compensación de aportes a diferentes aseguradores, según su cartera específica de afiliados, como consideraba la propuesta del gobierno, permitiría permanente libertad de elección y movilidad entre aseguradores a los afiliados. Múltiples aseguradores, compitiendo en igualdad de condiciones para atraer a los afiliados, permitirían gozar de la eficiencia privada en el aseguramiento de la salud.



Sin reforma que unifique los sistemas, sin embargo, la presión Judicial por aplanamiento de primas va a jibarizar la industria de seguros privados de salud en Chile, y Fonasa será más relevante en el financiamiento de la salud curativa en el país. El Fonasa va a requerir más recursos que un sistema competitivo y la mayor calidad en la atención de salud estará disponible para una elite más restringida.



Efectos del cierre de la Universidad del Mar.


Acogiendo la solicitud del Gobierno, el Consejo Nacional de Educación (CNED) decidió el miércoles el cierre de la Universidad del Mar, entidad cuyos directivos se han visto envueltos en una serie de escandalosas irregularidades conocidas en los últimos meses. Todo indica que -junto con la gravedad de los antecedentes analizados- jugó un rol importante en la determinación la voluntad de emitir una señal política ante la indignación que ha despertado el caso en la ciudadanía. Esta impresión se ve reforzada por el hecho de que el Presidente del CNED señalara que con la medida se busca ayudar “a restablecer la fe pública del sistema universitario”.



Las acusaciones contra los directivos de la Universidad del Mar son muy serias y las eventuales sanciones a los que se podrían ver sometidos deben ser resueltas por los Tribunales. El CNED identificó además una serie de anomalías administrativas al interior de la entidad que deben ser investigadas. Sin embargo, aunque se trata de problemas graves, no es la primera vez que una universidad sufre inconvenientes que pongan en duda su viabilidad. En el pasado, procesos similares fueron resueltos por medio de la absorción de los planteles por parte de otros más solventes. Ahora también hubiera sido posible darse un tiempo bajo una Autoridad interventora para buscar una salida menos traumática, pero al parecer ha primado la intención de generar un efecto. Sin duda que esto puede ser rentable en el corto plazo, pero, asimismo, generar consecuencias indeseadas más adelante, en especial si los reclamos de los afectados no son resueltos pronto y satisfactoriamente.



La revocación del reconocimiento oficial de la Personalidad Jurídica del plantel ha puesto en una delicada posición a los cuatro mil funcionarios del mismo y a los 12.500 alumnos que quedaban en él, quienes tienen escaso tiempo para buscar una alternativa antes de marzo. Representantes de estos últimos han realizado protestas y han recibido la solidaridad de federaciones estudiantiles, las cuales anuncian la realización de manifestaciones. De esta forma, se configura una situación en extremo riesgosa para el Gobierno. Este, en su afán de mostrarse estricto, puede terminar provocando perjuicios mayores y asumiendo costos relevantes. La consideración de éstos hacía recomendable evaluar la búsqueda de soluciones menos extremas que la finalmente adoptada.



Resulta clave que a la hora de enfrentar los escándalos que han sacudido en el último tiempo al sistema de educación superior se evite tomar decisiones al calor del momento y, todo lo contrario, se extraigan lecciones adecuadas de episodios ingratos que ofrecen la oportunidad de realizar correcciones que vayan en beneficio de los alumnos y la institucionalidad. En el caso de la Universidad del Mar y de otros que se investigan, parece muy probable la comisión de irregularidades por parte de los propietarios y directivos, pero también es claro que muchas de éstas no se hubieran producido sin fallas evidentes de parte de los entes encargados de fiscalizar. Esta realidad debe llevar a preguntarse si la vía escogida para la fiscalización -la creación de regulaciones cada vez más astringentes- es la adecuada, y si no sería preferible perfeccionar y robustecer los mecanismos de información para que sean los postulantes y sus familias quienes decidan de manera libre e ilustrada por qué institución optar.



Arica: proyectos que marcan tendencia.


La puesta en marcha de nuevos proyectos productivos testimonia la voluntad del Gobierno por desarrollar Arica, Región de la mayor importancia geoestratégica, pero postergada por décadas. Tras más de un año de tramitación, ha sido aprobado el proyecto de nueva Ley sobre zonas extremas que beneficia a Arica, Parinacota y a la Región Austral. Ella dispone beneficios tributarios y para el empleo, la industria y el comercio más amplios que la anterior, y en vez de renovarse anualmente, sus franquicias se proyectan hasta 2025. Con los nuevos términos y la extensión del plazo de vigencia, se termina con la incertidumbre y surgen condiciones para nuevas inversiones de largo plazo.



Simultáneamente se han conocido avances en el plan hídrico para Arica y Parinacota que contribuirán al aprovechamiento del excepcional potencial agrícola de esa Región, capaz de producir hasta tres cosechas en un año. Dicho plan proveerá infraestructura hidráulica y optimizará los recursos hídricos. Entre las 15 obras de dicho programa, destacan la reparación del canal Lauca, en la Comuna de Putre, que en un futuro próximo adicionará una cantidad relevante de agua al valle de Azapa, que por falta de mantención de ese canal filtraron por más de una década hacia el Altiplano. Ese mismo valle se beneficiará del reciente acuerdo entre el Gobierno y sus regantes para la construcción del entubamiento del canal Azapa, de 41 kilómetros, que reemplazará a otro que ya cumplió su vida útil y permitirá aumentar en 20% las aguas disponibles y mejorar su calidad y distribución. El entubamiento favorecerá a más de mil regantes, con obras que se iniciarán a mediados del próximo año y que agregarán 430 hectáreas de riego.



A estos trabajos se suma la reciente adjudicación de terrenos en Pampa Concordia, a 10 kilómetros de Arica, de alrededor de mil hectáreas desafectadas por el Estado para ser concesionados por 25 años. La adjudicación de dos lotes está en vías de concretarse, generará alrededor de 350 empleos desde el año próximo e incorporará pozos no utilizados de dicha Pampa y nuevas obras bonificadas por la Comisión Nacional de Riego. Pero el mayor desafío del plan hídrico de Arica es la construcción del embalse Chironta. Su costo se estima en 70 millones de dólares, se encuentra diseñado y pendiente de evaluación ambiental, y podría agregar alrededor de 800 hectáreas de riego y mejorar las condiciones de otras 1.500. Sus obras tardarían cuatro años y se espera comiencen el año próximo.



En fin -y como lo anhelan muchas ciudades Regionales, pese a que no suelen ser bien vistos por ciertos sectores capitalinos-, Arica contará en un futuro próximo con un gran mall , en 30 mil m {+2} licitados por Bienes Nacionales a comienzos de diciembre.



A este cuadro esperanzador se añaden las cifras de Sernatur, según las cuales el turismo en Arica creció 17% en los últimos dos años. El conjunto de estas iniciativas marca un quiebre de tendencia en el abandono de esa Región, que es indispensable que sea mantenido por los Gobiernos venideros.



Desarrollo inmobiliario al norte de Santiago.


Los desarrolladores de grandes proyectos inmobiliarios al norte de Santiago reclaman que sus proyectos no logran concretarse porque no disponen de infraestructura vial y servicios de transporte público como el Transantiago, y afirman que son discriminados respecto de aquellos en el sur de la capital, que disponen incluso de una línea de Metro. De allí -sostienen- que esa vasta zona que comprende Lampa, Chicureo y Colina, entre otros, y que posee terrenos disponibles, no se desarrolle a la velocidad debida.



En 2003, la Contraloría aprobó la expansión del plan regulador de Santiago a 11 Comunas rurales, principalmente en la zona sur y norponiente de la ciudad, considerando su acelerado crecimiento (1.200 hectáreas al año). Los empresarios del sector se comprometieron a ejecutar Zonas de Desarrollo Urbano Condicionado (Zoduc), esto es, proyectos inmobiliarios que incluyen los servicios asociados (colegios, Comisarías, comercio, etcétera). A cambio, el Estado se comprometía a construir la infraestructura vial y de transporte.



El Gobierno responde que está planeando un Metrotrén a Batuco y que el Transantiago se extenderá al norte. También hay planes para un acceso norte al aeropuerto y una autopista entre Quilicura y Lampa, además de importantes mejoras en la Ruta 5 Norte. Falta aún mejorar la conectividad entre la Ruta 5 y la Ruta de los Libertadores. La conexión actual por Américo Vespucio Norte tiene sus accesos congestionados, y las demás conexiones son calles locales de bajo estándar.



En abono de la posición del Gobierno, cabe notar que la zona en cuestión tiene cuatro accesos importantes desde Santiago: por Piedra Roja, por el Radial Nororiente, por la autopista concesionada Los Libertadores a Los Andes y por la Ruta 5 Norte. Por otra parte, no es claro que los Zoduc en la zona hayan cumplido las condiciones exigidas, tales como mitigar el impacto sobre los barrios aledaños, incluyendo ampliar la vialidad, instalar Comisarías (en esa extensa zona sólo hay una, además de una Tenencia y un Retén, ninguno de ellos cerca de los Zoduc de Chicureo o Chamisero, por ejemplo) y consultorios, desarrollar áreas con proyectos habitacionales para familias de bajos ingresos y disponer de servicios apropiados para ellas, tales como parques y comercio cercanos, y escuelas.



Según ciertas hipótesis políticas -difícilmente comprobables-, estas deficiencias de los Zoduc se deberían a que a algunas Autoridades Municipales les interesarían electoralmente más otros votantes que los habitantes de los Zoduc o sus áreas aledañas. En todo caso, si el Gobierno y los Zoduc cumplen los compromisos, esa zona crecerá rápidamente, como espacio natural de expansión para una ciudad hoy innecesariamente limitada en sus zonas urbanizables -lo que, como han advertido personeros del sector, incide en la constante alza de los precios inmobiliarios-.



Nueva ofensiva boliviana.


El Gobierno boliviano anunció que iniciará una nueva ofensiva internacional en contra de Chile, en un intento por sensibilizar al resto de la región con su pretensión de lograr una salida soberana al mar a través de territorio chileno. Según señaló el Vicepresidente de ese país, Chile se presenta “como provocador, agresivo, que genera conflicto (...). Vamos a ir país por país para mostrar que Chile es un mal vecino, que es un Gobierno agresor”, insistiendo en que su mediterraneidad es producto de “una guerra y un tratado injustos”.



Parece evidente que con esta estrategia de permanente hostigamiento y victimización, La Paz persigue fabricar un caso que le permita concretar su aspiración de recurrir a un Tribunal internacional, similar al camino por el que optó Perú; de allí la importancia de que la Cancillería chilena se mantenga en permanente vigilancia. Su pronta respuesta a los destemplados dichos del Vicepresidente boliviano fue oportuna, al señalar que el país no entrará en el terreno de las descalificaciones, resaltando que la comunidad internacional reconoce a Chile como respetuoso de las normas y principios del derecho internacional.



Hace ya un tiempo que el Gobierno de Bolivia viene endureciendo el tono de sus reclamos hacia Chile. Se trata de una actitud muy poco constructiva, pues este tipo de expresiones inamistosas, además de no tener destino, profundizan la distancia y dificultan las posibilidades de avanzar en una agenda de integración y cooperación. Por lo demás, parece evidente que la Diplomacia del país vecino no ha tenido éxito en su afán de lograr la solidaridad internacional a favor de su causa. En la cumbre de Cochabamba que la OEA celebró en junio, el tema de la mediterraneidad fue puesto en tabla por Bolivia, pero apenas logró congregar algunas manifestaciones de apoyo, reiterándose por la asamblea que es un tema estrictamente bilateral. Esta nueva ofensiva de La Paz parece condenada a similar destino.



Correspondencia de interés:



Señor Director:



Tentación por la equidad.



Me refiero a la carta de don Carlos Williamson B., respecto de mi artículo sobre la "tentación por la equidad". Las observaciones allí expuestas tocan, por así decirlo, un aspecto medular del derecho, particularmente en el momento que vivimos.



Desde luego, yo no coloco a la equidad "como un principio de segundo nivel, distanciado de la Ley", según se señala, sino como un elemento diferente de la Ley que sólo puede invocarse cuando sus postulados son recogidos por quienes ejercen las potestades públicas, transformando sus principios en "elemento normativos".



No puede confundirse, entonces, la equidad con el mandato legal ni mucho menos postularse que aquélla (la equidad) está llamada a corregir lo que ordena la Ley. La equidad natural es un sentido intuitivo de Justicia no condicionado por el derecho objetivo, integrado por una multitud de factores que gravitan en la conciencia de cada cual, en el desarrollo ideológico y las definiciones políticas, y que se integra a la Ley en la medida que es asumido por los Legisladores.



El sentido intuitivo de Justicia no es el mismo en todos nosotros. Frente a cada caso, la óptica que proyecta la equidad difiere, a veces, absolutamente. Es probable que ésta sea la razón de tanto descontento al juzgarse las diversas situaciones en el ámbito colectivo y personal.



Por lo mismo, la Justicia a que aspira el derecho está fundada en el respeto irrestricto a sus normas, todas las cuales conforman el marco en que es lícito actuar en la vida social. Si, a pretexto de hacer prevalecer la equidad y la Justicia, vulneramos el derecho, la organización de la sociedad quedará entregada a toda suerte de corrientes anárquicas.



Nada hay más dañino y peligroso que atribuir a la equidad y la Justicia la función de supervisar el contenido del derecho. Las experiencias totalitarias del siglo XX dan testimonio dramático de ello. Tanto más alarmante nos resulta invocar la equidad para alterar lo que señalan los Tratados Internacionales, sirviéndose de recursos interpretativos que carecen de consistencia, tanto en la letra de los acuerdos como en la práctica reiterada de los mismos.



El contenido de la equidad y la Justicia, si fuera posible fijarlo con rigor, estaría destinado a influir y determinar la tarea del Legislador (en sentido amplio), no la de los Jueces ni de los imperados, que sólo pueden escoger aquella opción cuando intervienen en la lucha política por el control de las potestades públicas.



Pablo Rodríguez Grez.



Señor Director:



Dichos de Autoridad boliviana.



El Vicepresidente boliviano, entre otras expresiones inamistosas en contra de nuestro país, ha declarado que Chile “está desfasado de la historia, está preso de su mirada decimonónica, una mirada de conflictividad, de guerra, chantaje, amenaza y abuso, que no da salida al mar a un país que nació con mar y que le arrebataron en una guerra injusta”.



En primer lugar, Chile fue arrastrado a una guerra declarada por Bolivia, de manera que para ese país no pudo ser injusta. Al término de ese conflicto se firmó y ratificó a entera satisfacción de ambas partes el Tratado de 1904, que fijó definitivamente los límites entre los dos países. Este no fue injusto, ilegítimo ni arbitrario, como sostiene Bolivia. Chile ha cumplido estrictamente las condiciones y exigencias impuestas por ese tratado, dando toda clase de facilidades a esa nación para que, por los puertos chilenos, realice exitosamente su comercio exterior, pero sin comprometer nuestra soberanía. No es posible juzgar, revisar o modificar unilateralmente un tratado que tiene 108 años de vigencia, por el nefasto precedente mundial que esto significaría.



Ante la constante amenaza boliviana de llevar este tema a organismos y Tribunales internacionales, habría que recordarle al Vicepresidente que Bolivia ya intentó en 1920 recurrir a la Liga de las Naciones para tratar de obtener lo que reiteradamente ha pretendido, pero su gestión fue rechazada por la unanimidad de los Jueces de esa corporación.



Sus declaraciones son injustas hacia nuestro país, Chile no es una nación agresora.



Pedro Romero Julio.




Señor Director:



Carta a Michelle Bachelet.



Respecto a la carta enviada por los familiares de las víctimas del terremoto a la ex Presidente Michelle Bachelet, el envío de la misma me parece absolutamente comprensible y legítimo.



La comparecencia física de la ex Mandatario, e incluso un careo entre ella y su Ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, para aclarar las graves contradicciones entre ambos respecto a quién ejercía el mando esa noche, es lo mínimo que se merecen los familiares de quienes murieron la madrugada del 27/F.



Como chileno y ciudadano, me parece lamentable que la ex Presidente no entregue su visión política de lo acontecido esa noche. Quienes sufrimos los embates de la naturaleza en aquella oportunidad sentimos hoy una sensación de impunidad, puesto que ninguna Autoridad de su Gobierno ha tenido un gesto de reconocimiento, de responsabilidad política y penal por las decisiones que se tomaron ese día en dicha repartición pública.



Para los familiares de las víctimas es clave saber la verdad y sentir que el dolor, de una u otra forma, se va superando. Sin duda, parte de ese proceso también tiene que ver con que la ex Presidente asuma públicamente sus responsabilidades, algo que lamentablemente se ha negado a hacer, y que muchos pensamos es un deber político y moral que no puede seguir eludiendo.



Frank Sauerbaum, Diputado RN.



Señor Director:



Con padre y madre.



Ante la ola de cuestionamientos que han surgido desde la Concertación hacia el Gobierno por el anuncio de cierre de la Universidad del Mar y las irregularidades detectadas en la CNA, cabe aclarar una cosa, y es que el sistema de acreditación que hoy tanto se critica tiene un padre y una madre: Ricardo Lagos, que envió en 2003 el proyecto que creaba la institucionalidad, y Michelle Bachelet, que celebró la promulgación de la ley en 2006.



Para que no queden dudas respecto de la satisfacción de la ex Presidente al momento de estampar su firma en el texto, tal vez sea necesario citar algunos pasajes de su discurso en aquella ocasión:



"Esta ley está en el camino de contar con un sistema educativo más fuerte, más capaz y que pueda ser depositario de la confianza de quienes se incorporan a él (...) Esta nueva ley nos permite establecer de manera rigurosa y muy responsable las condiciones de funcionamiento de los estamentos donde se va a educar nuestra juventud".



Juan Carlos Sotomayor F.

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